CRISTO Y SU SACRIFICIO (POEMA) LA VIÑA DEL SEÑOR

Cayó el rayo bramó el trueno y la tierra retembló
Se removieron las tumbas en el vientre del seol
De llama, el rojo encendido en el horizonte ardió
Las nubes, un puro llanto de amargura derramó
Y la noche en un instante a la tarde se tragó

De en medio de la tormenta se oía clara una voz
¡Maldita vid de la tierra,
¿es el hijo de mi amor y así me lo has torturado,
y por ti le envié yo?
Maldita seas mil veces, que no mereces perdón.

El Santo y su sacrificio hasta los cielos subió
Y allí delante del Padre, por humanos abogó
A los pies del Santo Padre, con sangre pide perdón
Por la sangre derramada que aquel madero empapó
Y desde el suelo clamaba, para los hombres ¡perdón!

Padre, tu me los has dado, y por ellos morí yo
Son, pollitos sin la clueca, son ovejas sin pastor,
Ahora que estoy a tu lado, por favor cuídamelos
No los entrampe el Diablo, ni el mundo, ni imperfección,
Que los quiero como a hijos, como a hermanos o aún mejor
Son los amigos del alma, trozos de mi corazón.

Yo me los llevé cautivos y con ellos dejé el don
De predicar Tu Palabra a todo hombre y nación
Puse enfrente de sus ojos, de la gloria la visión
Y una antorcha que se extingue, para encenderse mejor
Con la vida inmarcesible, por tu amor y por mi amor
Recíbelos como a hijos, donde moramos Tú y yo
Desde hoy y para siempre, son
La Viña del Señor.

L.VILCHES

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