PATRIA, NACION, RELIGION Y GUERRAS FRATICIDAS (ORIENTE PRÓXIMO):

PATRIA,  NACION,  RELIGION  Y  GUERRAS FRATICIDAS   (ORIENTE PRÓXIMO):

Lucía Vilches

Por más que pasen los siglos y los milenios, no ha habido forma humana de impedir que los odios, los rencores, envidias, cuestiones que se vienen arrastrando desde  la antigüedad, que deberían estar  muertas , enterradas y olvidadas, siguen latentes, y tan solo basta una palabra, una mueca, un gesto, que sirva de provocación o excusa,  para que todos los fantasmas de los conflictos del pasado tomen forma y se pongan en pié de guerra, donde la mayoría de civiles sin importar su etnia solo quiere vivir en paz .

El fuego que nunca se apaga, se comenzó a prender hace aproximadamente 4000 años en la tierra con más historia del planeta. Mesopotamia, la Media luna fértil,  Canaán, Palestina, el Israel antiguo, el Israel de hoy…

La Biblia es el libro de referencia más antiguo y el único que nos muestra un hilo conductor aclaratorio y junto con la arqueología nos ofrecen datos fieles.

En Ur de los caldeos nace un hombre de la familia de Sem, uno de los hijos de Noé, y a este hombre Dios le dio la promesa de que por su descendencia  se bendecirían todas las familias de la tierra y que llegarían a  ser tan numerosos como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Así,  Abraham , de la mano de una promesa,  acompañado de su joven sobrino y ahijado Lot, y su estéril esposa Sara, se encaminó en un largo viaje a la fértil tierra, entonces Canaán. Una vez llegó allí vivió como nómada, en tiendas de tela, con una gran cantidad de ganado y ganaderos.  Entonces  llegó a ser padre por primera vez cuando la esclava egipcia de su esposa Sara llamada Agar le dio a luz a Ismael, (este joven también recibió una declaración directa de parte de Dios de ser una gran  nación) quien,  con el tiempo,  llegó a ser padre de doce hijos que a su vez fueron  jeques árabes  ocupando algo del territorio. Luego su esposa Sara ya en la vejez le dio a luz al primogénito del matrimonio, Isaac, este durante la vida de Abraham mantuvo buenas relaciones con Ismael su medio hermano.

NACIONES CON UNA MISMA PATRIA

Después de morir Sara, el Patriarca tomó  otra esposa, Cetura con la que engendró seis hijos. Poco antes de morir, a estos les dio como herencia regalos y los mandó lejos de su hijo Isaac, pero se quedaron cerca relativamente, los más conocidos Medán y Madian emparentaron con las doce tribus, los árabes descendientes de Ismael  y Esaú, que llegó a ser Edom, el hermano gemelo de Jacob o Israel.

Tenemos que contar también con Amón y Moab, dos naciones con el nombre de los hijos de Lot, el sobrino de Abraham. Todos semitas y descendientes del Patriarca.

NACION Y RELIGIÓN

Tan solo Isaac y su hijo Jacob en obediencia a Abraham decidieron adorar a Jehová o Yahvé y fueron a buscar esposa a la tierra de sus antepasados semitas, no así los demás  que siguieron las costumbres religiosas de los habitantes del país. Cuando Jacob al que se le cambió el nombre por Israel, llegó a tener doce hijos varones cada uno jefe de tribu, llegó a ser una nación diferenciada de los demás descendientes de Abraham, esto fue también causa de discordia. Después de la esclavitud en Egipto y después del Éxodo, los israelitas expulsaron a cantidad de pueblos que habían ocupado partes de la tierra Prometida y se constituyeron nación con leyes, preceptos, reyes, sacerdotes, jueces,  profetas, etc. Esto ocurrió entre los años 1500 a 1400 a. de Cristo (también se les llamó nación judía o judíos porque sus reyes eran de la tribu de Judá).

 

Todas estas naciones  de las que hemos hablado, nacidos en la tierra y todos hijos de un mismo padre (patria) Abraham, desde sus comienzos han luchado con fervor por consolidar sus derechos sobre lo que se sienten dueños, creyendo todos ellos ser acreedores de la promesa divina.

Los primeros pobladores de Canaán,  filisteos y amorreos, pueblos no semitas al parecer descendientes de Jafet, acabaron expulsados o absorbidos por las oleadas de los nuevos habitantes; desde entonces  ese territorio ha sido objeto de amor fanático y ha generado muchos odios.

El ansia por ser objeto de la bendición divina, aquella promesa que Jehová o Yahvé le dio a Abraham  y a su descendencia  de heredar La Tierra Prometida, bendecir a las naciones y hacerlos tan numerosos como las arenas del mar, ha hecho hasta el día de hoy de ese lugar un centro de conflicto mundial con graves agresiones fratricidas, y foco de atención del mundo entero por ser los pueblos árabes y el pueblo judío los más esparcidos por el planeta y con una causa religiosa-política de difícil solución.

En todo esto no podemos olvidar que la tercera parte de la población mundial llamada cristiana, venera y  considera a Israel “Tierra Santa”  por  ser la cuna de Jesucristo, donde anduvo, predicó e hizo milagros. Como podemos ver son muchas las causas por las que todas las miradas enfoquen allí su atención

Hace ya 2012 años que en Belén Efrata, un  pequeño pueblo de aquella región que inspira este escrito,  un grupo de ángeles dieron la nueva del nacimiento de un judío muy especial que a su vez era hijo de Dios, Jesús de Nazaret, éste  publicó un mensaje de paz que dio esperanza a muchos y que dura hasta nuestros días.  Él dijo: “bien aventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra”. Y los ángeles cantaron en el día de su nacimiento: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz entre los hombres de buena voluntad”.  Por desgracia estos mensajes, no tuvieron buena acogida entre la gran mayoría de sus propios paisanos.  A la actualidad nos remitimos.

No obstante hay otros muchos factores de índole material y económico que hoy en día fijan el interés mundial en este punto geográfico.

 

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