POEMA DILUCIDACIONES SOBRE EL TIEMPO Y LA VIDA Y , DEDICATORIA DEL BLOG

Dedicado a los poetas que prestaron su voz e interpretación en el recital poético musicado celebrado en. A Coruña. “VOCES PARA EL CORAZÓN “. Del libro ,“LA MAR DE POEMAS DE AMOR Y MAR .

Benditos los hombres y mujeres que recrean sus ojos sobre los santos escritos. Sobre las palabras de sabiduría. Sobre los paisajes inusitados de este nuestro hogar, la tierra y el mar, y lo que lo habita. Que elevan las alas de sus ojos por los universos estelares alumbrados por las luces etéreas de la noche para sorprender a los sueños.

Aquellos que son capaces de descubrir la belleza, pureza y verdad, aunque habite entre andrajos. La pulen con la fragua de la palabra, y exprimen su esencia en el humilde verso.

Todos aquellos que, sin heridas ni resignación crean en su garganta “VOCES PARA EL CORAZÓN”. Palomas de paz que vuelan decididas a despertar la esperanza del alma, allá donde esté dormida.

Gracias poetas.

B R I S A S D E V E R S O S

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DILUCIDACIONES SOBRE EL TIEMPO Y LA VIDA

El águila.

La agudeza

mirada vivaz,

que se lanza a la presa.

La vida pasa.

La memoria pesa.

El tiempo con su ancla.

¿El tiempo?

¡Nada!

La vida que pasa,

el tiempo traspasa.

Se lanza aguda a la presa.

Ataca.

Devora.

Espanta.

La vida que pasa,

¡Cómo pesa!

¡Cómo pasa la vida!

La vida te besa.

Te jura.

Te deja.

Te mata.

Te apena,

la pena.

¡Qué necia la vida!

Que mira,

que ama,

que besa.

¡Con cuánta,

tristeza,

te deja

en la nada!

Recuerdos

sombríos.

Da frío

el vacío,

que deja

el cauce

del río.

Rocío

de escarcha,

que arrasa…

y pasa.

La brasa

del alma,

se hunde

en el frio.

La vida

que fluye,

se funde

en el río.

¡Y río!

No sé

por qué río,

la risa

del necio,

que acaba

en vacío…

La luna

que llora.

La noche

que hiere.

Y quieres

volver

a ser niño.

Corpiño

de nieve.

Que oprime,

que ahoga,

que hiere.

La barca

que boga,

te olvida,

te deja,

se aleja.

Te mece

la ola.

La nube

que llora,

anega,

añora,

zozobra

la barca,

se aleja.

Te deja

sin rumbo,

sin remo.

Y temo.

La vida

que pasa,

y nunca

regresa.

Se posa,

se pasa,

y pisa

mi calma.

La garra

se aferra.

No hay arma

que mate

la pena

del alma.

La muerte

no muere.

La vida

se cansa

en los escabeles

de las esperanzas.

En los olivares,

en las ensenadas,

en las pardas noches

de lunas quebradas.

Tañe en los oídos,

rotundas campanas.

Retumba en las villas.

Tiemblan las montañas.

Desde la alta cumbre,

en lo alto del pico,

aullando proclaman.

¡La vida es muy corta,

las penas, muy anchas! …

Y ¿dónde se esconde,

cuando se la llama?

Llamando a la puerta,

del que al cielo llama,

ruego en mi delirio

la luz de una llama…

Un candil de sueños.

Un caudal

que irrumpe

y mece mi cama.

Un baúl cerrado,

repleto … de nada

Un mar cenagoso.

Nubes embarradas.

Bosques

de esqueletos.

Abetos

sin ramas.

Higueras

sin frutos.

Flores deshojadas …

Palpita la rosa.

Se inclina cansada…

Llorando,

el rocío

la mima,

la moja,

abraza

sus hojas.

Las dos

rosas blancas

de mis

pensamientos,

se van

con el viento.

La barca

de versos,

que la ola

mecía,

Bogaba en la noche,

amaba a la luna,

besaba

la orilla,

tomaba la rosa.

Y en aguas profundas.

cavaba, una fosa.

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