TE DECLARA LA PAZ… EL MUNDO EN QUE VIVIMOS

TE DECLARA LA PAZ…

EL MUNDO EN EL QUE VIVIMOS

Eran Felices sin comer perdices. No había cerrojos porque no había miedo. La noche era para jugar al escondite con las luciérnagas, hablar con los duendes de las estrellas, escalar hasta el brocal del pozo de la vida y navegar en el éter plateado de la blanca luna.
Los amaneceres fueron hechos para ser contemplados arropados en el pórtico de la puerta, Espléndidos arcoíris llameantes, mientras el rocío humedeciendo el rostro, y las flores coquetas abriendo todos sus pétalos en una sinfonía de color y dulce aroma aparecían como un ejército entre los verdes campos . El azahar del limonar y el naranjo exhalando su néctar, mientras en el horizonte, entre amarillo y rojo, amanecía la luz. Aquella primera luz, porque todos los días es un primer día.
Florece la vida, y la vida era agua. Agua de la fuente, del torrente, estallando entre las rocas millares de riachuelos murmuradores llenos de alegría. Inmensa agua en un soberbio mar que todo lo cubre y todo inunda. Y mece la vida de aquí para allá, ondulando los horizontes y pintando de azules todos los espacios que se proyectan en todas las direcciones. ¡Ese mar! Un gran espejo donde mirarse el universo inconmensurable y misterioso que ignora su grandeza.
¿Para quién brillaban las estrellas y amanecía la mañana iluminando todos los paisajes?, oculto entre las brumas de las primeas horas, el verde esmeralda adormecido entre brillantes gotas de rocío en las hojas de árboles y plantas, surgía como una aparición paradisíaca. Y el arroyo canta. Un sonoro silencio acompasado por los trinos matutinos aleteando su plumaje multicolor y salpicando todos los azules . Un maravilloso lienzo impoluto.
Todo eso era bello, idílico pero…no había humanidad…….L.V.Moya.

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